AMOR VIRTUAL. Capítulo 3: DOBLE VIDA.

El cursor en la pantalla de mi laptop parpadeaba exigiéndome que comenzara a escribir, pero yo aún no estaba segura sobre qué tema quería hablar aquella noche. Había estado posteando regularmente en mi blog, pero había tratado de mantener mi identidad semi-oculta. A veces mis textos hablaban demasiado de mi interior, revelaban secretos, y pensaba que me haría demasiado vulnerable mostrar la cara. Había estado considerando la posibilidad de subir un video mío de alguna noche cantando en el bar, pero sabía que eso podía abrir puertas que había decidido mantener cerradas. Ni siquiera me había atrevido a poner una foto en mi perfil, era ilógico pensar en un video, pero la idea seguía llamando mi atención.

Escribir en el blog era como llevar una doble vida, a veces me parecía que mis amigos virtuales me conocían más que los reales, y no quería que eso cambiara; no quería que mostrarme afectara mi libertad para escribir ahí. ESCRIBIR NUEVA ENTRADA DE BLOG. ¿Qué podía pasar, por qué no dar la cara? ELEGIR ARCHIVO DE VIDEO DESDE SU PC. Busqué uno de los videos que guardaba en mi máquina, seguía sin estar segura de que fuera una buena idea. CARGAR VIDEO. Bueno, podía subirlo como borrador y más tarde decidir si quería publicarlo o no. ACCIÓN COMPLETADA. Las opciones de PUBLICAR y GUARDAR COMO BORRADOR, parecían querer salirse de la pantalla.

El timbre del teléfono me sobresaltó. Dejé a la indecisión en espera y contesté, era Alejandro.
¿Qué estás haciendo Valeria?
Lo mismo que todos los lunes en la noche –contesté- nada.
¿Nada? –dijo con su voz burlona-, de seguro has de estar metida en tus cosas esas de internet. Despabílate y nos vemos en media hora en Barney´s, te quiero presentar a alguien.
Y sin esperar respuesta, colgó.

Alejandro y sus cosas, siempre intentando arreglarme la vida. Por un momento estuve tentada a devolverle la llamada para mandarlo al demonio, pero al final le di la razón. ¿Qué ganaba quedándome encerrada en mi casa, sentada frente a la pantalla de mi computadora? Por cierto, mi blog seguía esperando una decisión. Un impulso repentino me hizo apretar el botón PUBLICAR. Recargué el explorador y en la página principal del blog vi el primer cuadro del video, congelado, listo para que cualquiera que pasara por ahí me viera y escuchara. Qué más da –me dije-, ya era hora. Apagué la máquina, tomé las llaves de mi carro y salí.

AMOR VIRTUAL

¿Crees que es posible encontrar el amor por medio de la Internet?

AMOR VIRTUAL. Capítulo 2: CRIATURAS NOCTURNAS

AUTO ROJO

Jueves, diez de la noche, la hora en que algunos pecados salen de sus guaridas a buscar compañía.

Mi trabajo hacía que las noches del fin de semana fueran para mí más bien de diversión. Ser cantante en una banda de rock me obligaba a pasar las noches del jueves, viernes y sábado en un antro ubicado en el centro de la ciudad. El primer piso del lugar estaba poblado por amantes del buen rock, y el segundo por fantasmas, según decían quienes tenían mucho tiempo trabajando ahí. Alegaban que almas perdidas se paseaban por los rincones, y por eso los meseros dejaban a una moneda decidir a quién le tocaría atender ese piso cada noche. A los clientes tampoco les gustaba mucho pedir mesa arriba, y por eso casi siempre estaba solo; pero la verdad es que yo prefería subir al baño del segundo piso para no encontrarme con nadie, y nunca, en los tres años que rondé por ese lugar me topé con un ser sobrenatural, ni espectral, ni mucho menos de carne y hueso.

Revisé por segunda vez mi apariencia en el espejo de mi habitación y decidí que la combinación de ropa y accesorios que había elegido era perfecta: rockera light. No sé si ya existía esa descripción o yo la había inventado, pero la verdad es que me iba bien, supongo que porque me sentía cómoda con ella y eso siempre se refleja. Mi mejor amigo, Alejandro, me había dicho que esa combinación causaba en los hombres una reacción extraña: al parecer les atraía la agresividad rockera de mi apariencia, pero al mismo tiempo mi figura menuda y mi cara de "no mato una mosca" hacían nacer en ellos un deseo de protegerme. Esa dualidad hipnotizaba a algunos y los convertía en "devotos" como burlonamente los llamaba él: eran seres que cada noche se sentaban en alguna mesita escondida, y no se dedicaban a otra cosa que no fuera beber, verme en el escenario y preguntar a los meseros por mi vida. Supongo que yo alimentaba esa curiosidad porque en los descansos de la banda no entraba al bar, así que permanecía fuera del alcance de todos ellos.

Subí a mi convertible color rojo, regalo de un ex novio que tras un misterioso acto de desaparición me había hecho llegar una nota por correo ordinario: "lo siento mucho, por ahora no te puedo explicar por qué tengo que irme, conserva el auto como muestra de lo mucho que siempre voy a preocuparme por ti". El "por ahora" de su frase se había extendido por un año, pero ya que la extraña nota venía con el documento de propiedad endosado a mi nombre, decidí que sería poco cortés intentar devolverlo, además no tenía donde localizarlo. Así que decidí seguirlo utilizando y si el susodicho reaparecía alguna vez, se lo endosaría directo en la cara, no sin antes pedirle que se largara en su carro tan pronto y tan lejos como pudiera. Encendí el auto y bajé la capota, no había cenado, pero el ruido del motor al acelerar me contagiaba la energía necesaria. La fuerza del viento golpeándome la cara mientras atravesaba la ciudad y la música de Evanescence a todo volumen, eran mi manera de saber que la noche había comenzado, y como siempre, un mismo sentimiento me invadía: el temor de ser devorada por sus criaturas, divinas tentaciones que reptan en la oscuridad buscando morder a quien se deje. Aceleré a cien y la adrenalina diluyó el temor, ahora sí estaba lista para cualquier cosa.

AMOR VIRTUAL. Capítulo 1: DESAYUNO PARA UNA

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Me levanté de buen humor, tenía razones para hacerlo: soltera, joven, con un trabajo que me encantaba, un montón de buenos compañeros de parranda y algunos buenos amigos. Los hombres… ellos eran caso aparte. Tenía ya un tiempo hilando decepciones, enredándome en relaciones que comenzaban prometiendo para después obligarme a huir. Pero ahora era diferente, finalmente había aprendido a ver las relaciones amorosas desde un punto de vista casi masculino, así que esa mañana era un regalo despertar sola, entre sábanas revueltas, después de una noche agitada.

Ahora me parecía que era mucho mejor preparar "desayuno para una", y dejarme ver sólo si estaba lista, es decir, después de haber pasado por una sesión de maquillaje, vestuario y peinado. Y por otro lado, ¿qué necesidad había de ver a un hombre "a la mañana siguiente"? Despeinado y con las ropas arrugadas, y tener además que cocinar para ambos y permitir interrupciones en mi lectura del periódico matutino. No, definitivamente la vida de mujer soltera, pero no sola, era la indicada para mí.

Es cierto que de cuando en cuando me daba por fantasear en cómo sería mi vida si me convirtiera en una persona más "estable", pero las palabras hijos y convivencia a largo plazo, me asustaban. Pensaba que caer en la típica historia de "niña bien" significaba dejar de lado privilegios como: no tener que dar explicaciones a nadie, levantarme a la hora que yo quisiera, vestirme como me diera la gana o enamorarme doce veces al año. Cambiar todo eso para despertar con el mismo hombre todos los días y corretear chiquillos escurridizos que ya bastante trabajo y molestias me habrían dado durante nueve meses para llegar al mundo, eran pensamientos escalofriantes. No gracias, me dije esa mañana de primavera. Salí a recoger el periódico al rellano de la escalera que daba a la puerta principal de mi casa, y me senté con calma a leerlo mientras disfrutaba, sola, un delicioso café.
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